2/7/13

LA EXCEPCIÓN: INSECTOS REALES EN EL CINE ANIMADO




      Aunque es mucho más común ver representado al insecto como elemento animado, ya sea mediante trucaje o simple ilustración (dibujos, diseños varios...) dentro de una película de ficción con personajes reales, también puede darse la posibilidad inversa. En casos aislados, siempre excepcionales, pueden aparecer en escena insectos reales en una película considerada cine de animación. Aquí vamos a reservar un espacio para este supuesto con títulos tan sorprendentes como sugestivos.






      


                                        ALICE  (Neco z Alenky, 1988)


      Conocido es el gusto del extraordinario animador checo Jan Svankmajer por combinar distintos elementos expresivos en cualquier título de su obra cinematográfica. Sus largometrajes son la mejor muestra de ello pues parten de una puesta en escena realista, con protagonistas de carne y hueso, a los que pronto acompañarán otros seres u objetos ya totalmente insertados en el cine de animación.

         Esta interesante y muy particular versión de la Alicia de Carroll podría servir como la mejor muestra a lo ya referido. Existen personajes reales como la niña que interpreta al personaje principal, pero incluso este rol es interpretado por una muñeca rubia de porcelana que la suplanta en las escenas en que la niña ve reducido su cuerpo cuando toma el bebedizo de la botella. De igual forma, aparecen animales disecados reales o todo tipo de juguetes y de pequeños objetos infantiles junto a cráneos de diversas especies componiendo imposibles seres vivos, y todo ello cobrando vida por la esforzada técnica del stop motion, tan característica de la obra de Svankmajer. 

Fig. 1

Fig. 2

                                                               Fig. 3

      En la secuencia precedente pueden verse tres imágenes que aparecen al comienzo de la película, donde diferentes instantáneas van mostrando otros tantos puntos de la casa de la pequeña protagonista. En la Fig. 1 unas cuantas abejas muertas aparecen junto a un bote lleno de diversos pequeños objetos: monedas, botones, canicas... Las figuras 2 y 3 son correlativas en el metraje y muestran un par de cajas entomológicas decorando lo que parece un dormitorio. La tercera vendría a ser una toma de detalle de la anterior. Las cajas contienen distintas familias de insectos, pues una alberga mariposas, mientras que la inferior contiene escarabajos junto a algún que otro saltamontes.

      Conociendo el versátil humor del genio checo, lo más sorprendente de la secuencia es la inmovilidad de aquello que se muestra cuando hubiera sido más que factible, por ejemplo, que alguno de los bichos se descolgara e intentara una excursión por su cuenta. 


25/6/13

INTRUSOS EN ESCENA



      Las entradas de este blog se van multiplicando. Nada que pueda parecer extraño cuando combinamos Cine y Entomología. Incontables miles de millones de insectos. Pero también cientos de miles de películas. ¿Qué puede resultar de tan caprichosa combinación? Pues lo presente: un disparate de referencias que apuntan a nuevas referencias y éstas a otras distintas en caótica amalgama que quien escribe no puede -tampoco estoy seguro de que lo desee- dar siquiera trazas de cualquier ordenamiento sujeto a la lógica o, cuando menos, a la mera comprensión.

      INTRUSOS EN ESCENA está destinada a convertirse en una de las entradas con menor número de aportaciones o títulos, pues trata de las breves apariciones del insecto (espectro fugaz) en el momento y lugar más insospechado del desarrollo de una película, con la particularidad de no haber sido invitado. Son capturas cogidas al vuelo, "de visu" -por utilizar un término muy empleado en entomología-, de determinado insecto en el campo visual que muestra la pantalla. Excelente ejemplo de ello nos lo muestra de forma explícita la afamada Amelie (2001), cuando la protagonista enuncia sus preferencias dentro de la sala de cine durante la proyección de una película: "... También me gusta descubrir los detalles que nadie más ve", mientras vemos el perfil de una joven pareja que aproximándose para besarse y, tras ellos y en segundo plano, un ventanal por el que se adivina el movimiento de un escarabajo. Detalles, ciertamente, en los que apenas se repara.

      Añadir que no se hará mención de las numerosas y volátiles apariciones de moscas comunes o dípteros similares; seres tan ubicuos que necesitarían un blog entero de estas características para ellos solos y,  por descontado,  la infinita paciencia de cientos de observadores.






        UN TAXI PARA TOBRUK  (1960)

      II Guerra Mundial. En la contienda que se libra en el desierto africano, un jeep con cuatro soldados aliados y un prisionero alemán se detiene bruscamente junto a unas alambradas. El terreno puede estar minado. Con objeto de realizar una inspección del mismo, del vehículo desciende el brigadier Dumas (Lino Ventura). Cada paso lo mide con extrema cautela, pero algo le obliga a detenerse y fijarse como un palo sobre la arena. Acaba de pisar una mina. Un compañero baja del jeep y sigue sus huellas. Mientras intenta desactivar el explosivo, un escarabajo oscuro y de reducidas dimensiones corretea tras el talón del zapato del bueno de Lino. Aunque difícil de percibir, el intruso ha sido capturado en el margen inferior derecho:










   
      AMELIE  (2001)

     Un caso de cine dentro del cine para presentar al insecto como intruso, pero también como estrella. En el fotograma, la pequeña  mancha enmarcada en rojo corresponde a un escarabajo longicornio que se pasea por el exterior de un ventanal en dirección al perfil de Jeanne Moreau en Jules y Jim.
Es un pequeño homenaje del realizador Jeunet a la película de Truffaut, pero también a esos pequeños placeres de los que gusta la protagonista de su más celebrada película, en este caso viendo cine: "...me gusta observar los detalles que nadie más ve".







17/5/13

ENTOMÓLOGOS DE FICCIÓN




      Esta entrada es una especie de galería de personajes de ficción que aparecen en escena representando a entomólogos, ya se trate de aficionados o de profesionales en la materia. Se detallan el nombre del actor real y el de su papel en la película acompañado del título de ésta. La ordenación es cronológica.


    
                                                
                                    
                             
Anders de Wahl...  
...como el Profesor Leo Charpentier











     

                                      
                   
                                  en   EROTIKON (Mauritz Stiller, 1920)
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...el estudiante de agronomía Alberto
                        








                                         
   como...


   
                              en  SUSANA / DEMONIO Y CARNE (Luis Buñuel, 1951)
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Eiji Okada...
...como el entomólogo Nikki Jumpei










                                                                                                                                         

                                            
       en   LA MUJER EN LA ARENA (Suna no onna) (Hiroshi Teshigahara, 1964)
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Freddie Clegg
Terence Stamp








              

                es                    
                      
en   EL COLECCIONISTA (The Collector) (William Wyler, 1965)
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Arthur T. Hoyt





...como el Profesor Summerlee (derecha)












                                                                                                                                                
                  en  EL MUNDO PERDIDO (The Lost World) (Harry O. Hoyt, 1925)


      El profesor Summerlee es presentado al comienzo de la película como "eminent coleopterist". La expresión coleopterist no tiene traducción al castellano. La R.A.E. que, ya se sabe, no se prodiga en acoger en su seno neologismos a la ligera, tampoco recoge siquiera coleopterólogo, que bien podría traducirse como estudioso del orden Coleoptera, de los coleópteros o, dicho comúnmente, de los escarabajos. El caso es que se entiende que Summerlee es un eminente experto en coleópteros.

      La presentación del personaje tiene lugar en el Museo de Zoología de Londres. Será uno de aquellos que partan hacia la cuenca alta del Amazonas para confirmar la existencia en esa zona de animales prehistóricos vivos, que otro profesor asegura haber visto. Estando en la selva no se observa en Summerlee la menor tarea zoológica. Es presentado como alguien pasivo y hasta caricaturesco, terriblemente asustado por cualquier acontecimiento y por los extraordinarios seres que por allí circulan. Tampoco hace uso -como sería de esperar- de lupas o cazamariposas, haciéndose acompañar en todo momento por su pipa y unos pequeños prismáticos.

      Por ello, en el caso concreto de esta película, el entomólogo de ficción también lo es "de pega". Hubiera dado lo mismo que, por ejemplo, lo mostraran como experto en botánica, dada la nula actividad que desarrolla en cualquier aspecto a lo largo de la película.


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26/12/12

JUGUETES CINEMATOGRÁFICOS

      
      También los insectos ocupan su espacio en los tiempos muertos de siempre curiosas películas, sirviendo de singular relleno o insólito paréntesis entre escenas. Tanto en el cine documental como en el de ficción han ido apareciendo en los momentos más insospechados -casi siempre como víctimas propiciatorias- y siendo objeto del mayor despliegue de imaginación, e incluso crueldad humana, que pueda concebirse.



                                          

                                   

                                                ALMADRABAS (1934)
                                   

Se trata de un ya muy lejano documental (1934) realizado por Carlos Velo y Fernando G. Mantilla en la costa gaditana de Vejer de la Frontera. Al comienzo del mismo ( min. 1:50) y muy próximo al punto donde los pescadores extienden  sus redes tras faenar, se muestra a un grupo de niños sentados y observando con atención algo sobre el suelo (Fig.1) Le sigue un plano de detalle del mismo, donde se aprecia un gran número de moscas pululando cerca y sobre un artilugio que uno de los niños parece manipular (Fig. 2) De inmediato vemos como el objeto de curiosidad infantil era una ingeniosa trampa cazamoscas formada por dos tablillas de madera que se cierran de golpe por medio de un resorte accionado por el dedo del niño, aplastando cuantas moscas se hallaban sobre ambas (Fig. 3). La secuencia dura escasos 10 segundos.




                                     Fig. 1

                                     Fig. 2

                                     Fig. 3


   


                                      Documental completo (21 min.)





                                  

                                    
                                        LEBENSZEICHEN (Signos de vida, 1968)
                                     


      Segunda Guerra Mundial. Tres soldados alemanes con heridas menores son enviados a Kos, tranquila localidad de Creta, para proseguir allí su convalecencia y hacerse cargo de la guardia del polvorín de una vieja fortaleza. Para matar sus largos ratos de aburrimiento, se dedican a toda clase de pequeñas actividades. Entre ellas, la confección de trampas para cucarachas. (Fig. 1)

      En otra secuencia de la película podemos ver a dos de ellos muy enfrascados en la resolución de un enigma. Se trata de averiguar que es lo que produce el movimiento de los ojos y las falsas orejas de un souvenir griego: una pequeña talla de búho. Así que comienzan a manipularlo, echarle el aliento e incluso el humo de un cigarrillo (ver vídeo debajo) (Figs. 2 y 3), hasta llegar a resolver el misterio sacando un pequeño tapón situado en el dorso de la figura. Del agujero saldrá una todavía vivaz mosca como único motor del ingenioso juguete. (Fig. 4)

                                       
                                     Fig. 1

                                     Fig. 2

                                     Fig. 3

                                     Fig. 4


      
      
                                      Corte de la escena comentada






                                   
                                   
                                       AUCH ZWERGE HABEN KLEIN ANGEFANGEN 
                                       (También los enanos empezaron pequeños, 1970)
                                     


      Nueva muestra del singular realizador de la película precedente, fue rodada sólo dos años después en la isla de Lanzarote. Enloquecida metáfora existencial, También los enanos empezaron pequeños quizá sea la película que mejor plasma el espíritu del primer cine del alemán Werner Herzog, siendo como un grito en pos de una libertad percibida como entelequia. De aquí que todos los personajes humanos que aparecen en ella -interpretados con evidente ironía por enanos- y confinados a un único espacio físico, como en la anterior reseña de Signos de vida, se rebelarán finalmente contra su invisible opresor en una delirante espiral de crueldad y violencia que, lejos de excluir el humor, halla en él su principal soporte expresivo.


      También como en la anterior película, existen momentos de casi idílica tranquilidad donde nada parece perturbar a sus protagonistas. Y, como en aquella, el vehículo que los transporta a esa plácida evasión de la realidad vuelve a ser a través del minúsculo universo de los insectos.

      Una de las protagonistas muestra a sus compañeros de encierro (dado que parecen hallarse en un reformatorio) una caja donde guarda su preciado tesoro (Fig. 1). Más que de una discreta colección entomológica se trata de una curiosa reunión de insectos disecados, con la particularidad de que algunos llevan añadidos en tela sobre el cuerpo componiendo personajes característicos de una boda. El primer ejemplar que la mujer extrae de la caja es una especie de gran ortóptero que corresponde al novio y al que dice haberle cosido un frac de seda y una almidonada camisa (Fig. ) Vuelve a clavarlo en el fondo de la caja y saca un nuevo insecto, en este caso una libélula con un gran velo de tul blanco que presenta como a la novia y a la que ha confeccionado también unas bonitas enaguas (Fig. ) El siguiente es un himenóptero, una estilizada avispa depredadora, a la que ha asignado el papel de dama de honor de la novia (Fig. ) Por último, enseña un pequeño macho de escarabajo rinoceronte rematado con un sombrero de copa que dice se trata del padre del novio (Fig. )

                                     





(... / ...)







21/12/12

A LO LARGO Y ANCHO / OTRA FORMA DE CONTINUIDAD



      De sobra es conocida la increíble ubicuidad de los insectos y su extraordinaria capacidad de adaptación a cualquier medio. Desde los inhóspitos hielos polares hasta los más áridos y calurosos desiertos, ningún espacio terrestre parece vedado para ellos. Aunque fueran los únicos seres  que habitaran la Tierra, su representación sobre cualquier parte de la misma quedaría asegurada.



      De igual manera, el cine es fiel reflejo de esta idea, demostrando con asiduidad en sus imágenes esta fenomenal difusión espacial. Es casi imposible no encontrar una película que se desarrolle en un ambiente rural, campestre, donde el insecto no tenga algún protagonismo. Como encabeza otra sección de este blog, aunque sea fugaz, su aparición allá donde el entorno natural sirve de marco y cobra algún relieve, está casi asegurada. En este apartado se muestran ese tipo de películas donde es prácticamente inevitable ver reflejada en la pantalla el vuelo de alguna mosca e incluso, por ejemplo, de una libélula o mariposa. A poco que el realizador o el mismo operador sean sensibles a estos pequeños pero siempre maravillosos y efectivos detalles, el insecto puede ser incluso imagen de inicio y cierre en alguna de esas determinadas películas.







            ROMANCE PRO KRIDLOVKU (Romance for Bugle / Romance para clarín)
            (Otakar Vavra, 1967)
         

                                                                 Fig. 1

                                                                  Fig. 2


                                                                  Fig. 3

                                                                  Fig. 4


 Fig. 5

                                                                 Fig. 6

   

   
          Mariquita sobre un libro (Fig. 1); libélula sobrevolando la orilla de un río (Figs. 2 y 3); mariposa (fam. Nymphalidae), próxima a la anterior, sobre flores de Compuestas (Figs. 4 y 5) y, por último, un par de moscas sobre un ventanal (Fig. 6). Este variopinto muestrario animal recorre el metraje de esta interesante producción checa, muy comprometida en mostrar todo tipo de detalles incluyendo el microcosmos de los insectos.




 


                                           
                                                        NUIT  NOIRE  (Nuit noire)
                                                        (Olivier Smolders, 2005)



Fig. 1

Fig. 2

                                                                  Fig. 3

                                                                 Fig. 4

                                                                Fig. 5

                                                                  Fig. 6

                                                                 Fig. 7

                                                                 Fig. 8

                                                                 Fig. 9

                                                                Fig. 10

Fig. 11


En la Fig.1 y prologando la película, aparece un ejemplar de Carabus auronitens (Coleoptera: Carabidae). Fig. 2 El protagonista, conservador en un museo de ciencias naturales, preparando un ejemplar de mariposa Attacus atlas en un extendedor de alas. Fig. 9 Attacus atlas (Lepidoptera: Saturniidae). Fig. 10 Carabus  splendens (Coleoptera: Carabidae) devorando una lombriz terrestre. Fig. 11 Xylotrupes gideon (Coleoptera: Dynastidae)



                                                       
                                     
                                             WALKABOUT (Walkabout, 1971)

      Esta famosa película, al transcurrir casi por completo en grandes zonas desérticas, obliga al uso de abundantes tiempos muertos. En ellos, el empleo de cuanto produce este medio natural crea otra forma de protagonismo paralela a los pocos personajes en que se centra la historia. Se trata de dos hermanos perdidos en el desierto, un niño y una adolescente, junto al joven aborigen australiano, que los encuentra y ayuda cuando ya están abandonados a su suerte. La segunda y quizás mejor película del realizador australiano Nicolas Roeg.

      Casi desde su comienzo y a través de los restos de un picnic devorado por hormigas, la película irá mostrando breves momentos en que el insecto se convierte en protagonista, a menudo luchando por sobrevivir en un medio hostil:





                 Un saltamontes apenas visible bajo los efluvios brumosos del desierto



                                   Una larva de escarabajo devorando algún fruto...



                            ...y una mosca devorada por un grupo de hormigas



  El cazador cazado: una hormiga cae en la trampa-embudo de una larva de hormiga león

                 Casi con toda probabilidad, la víctima será engullida en su interior




  Para terminar, una imagen más apacible con la protagonista femenina y una mariposa.






                                    DE MIEREN (Las hormigas) (1987)


      Con 31 minutos escasos, la película de la holandesa Rosemarie Blank está más cerca del documento, incluso del documental, que de un relato con visos argumentales. Narra la llegada de una mujer, aún joven, a una casa de campo aparentemente deshabitada durante largo tiempo.

      Toda acción está sujeta al deambular de la chica por sus estancias y al producido por un par de fugaces recuerdos y un conato de pesadilla. Una breve salida al exterior -en apariencia para dejar la casa y regresar a su punto de partida- la devolverá, campo a través, al viejo caserón. Sus contactos humanos se limitan a un par de saludos con los lugareños que pasan cerca de la vivienda.

      Una película con cuidada fotografía en blanco y negro; introspectiva, entre melancólica y obsesiva, llena de sugerencias en sus aparentes simbolismos.

      Pero lo que de verdad llama la atención es la permanente presencia de todo un universo de invertebrados que han ido colonizando la casa. Debido a su omnipresente ubicuidad, los insectos parecen constituirse en el verdadero motor de la acción, alterando el comportamiento de la mujer en ese interior rural.



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