25/1/11

EL INSECTO COMO VEHÍCULO O PRETEXTO




      Los insectos ocupan aquí un lugar de cierto protagonismo en el desarrollo de la acción aunque no lleguen a modificar el sentido del relato. No se presentan diferenciados por Familias o Especies determinadas sino agrupados como insectos en general pasando a convertirse, en la mayoría de las ocasiones,  en un elemento secundario a medida que avanza la película.


                 

           
PRINCE OF DARKNESS (El príncipe de las tinieblas, 1987)
http://www.imdb.com/title/tt0093777/combined















                                                
                                          Fig. 1

                                          Fig.2

                                          Fig.3

                                          Fig. 4

                                          Fig.5

                                          Fig. 6


Desfile de todo género de insectos hasta mediada la película. Aquí se expresan en forma de plaga y como anunciadores de los peores presagios.
Fig. 1:  Hormiguero en un parterre urbano   Fig. 2:  Larvas de Diptera    Fig. 3-4-5-6:  Escarabajos del género Blaps (Col. Tenebrionidae).





ANGELS AND INSECTS (Ángeles e insectos, 1995)
http://www.imdb.com/title/tt0112365/combined



















                                                       ANGELS AND INSECTS (Trailer original)



                                       


EL LABERINTO DEL FAUNO (2006)
http://www.imdb.com/title/tt0457430/combined














                                         EL LABERINTO DEL FAUNO (Trailer español)





EL INSECTO, SÓLO EN EL TÍTULO

Y en la presentación, en este caso. Extraordinario seguimiento, a ras de tierra, de una especie de carábido para mostrar los títulos de crédito de esta interesante película.




NIPPON KONCHUKI (La mujer insecto / Shohei Imamura, 1963)
http://www.imdb.com/title/tt0057363/combined






12/10/10

FILMOTECA CIENTIFICA



     
       LOS PRECURSORES

     
      


      FRANK PERCY SMITH  (1880-1945)  puede ser el primer divulgador entomológico del medio cinematográfico. Como pionero del cine científico, este naturalista inglés también abrió el camino de la macrofotografía con cortos sobre el mundo natural filmando en el jardín de su propia casa londinense.


                                       Smith en su jardín de Southgate (Londres)


      
      THE STRENGTH AND AGILITY OF INSECTS / THE ACROBATIC FLY
     
       
      The Strenght and Agility of Insects (1910) reflejaba su interés no sólo por sorprender y entretener al espectador (a la manera de los antiguos circos de pulgas) sino, sobre todo, su empeño por demostrar tanto la  habilidad como la fuerza de tan minúsculos animales. The Balancing Bluebottle es un nuevo montaje, una versión resumida de la anterior (en la que aparecían un escorpión agarrando una caja de cerillas, unas hormigas jugando a fútbol, y hasta una mosca vestida de enfermera cuidando de un bebé...) que luego sería más conocida como The Acrobatic Fly (La mosca acróbata), es un corto de apenas 3 minutos de duración donde no se sabe si es mayor la habilidad de la mosca moviendo diversos objetos o la del fabricante de éstos últimos y artífice de su muy compleja "puesta en escena":


                  
                CORTO COMPLETO (MUDO)


     
     
       

      



                                              RECUERDO DE JEAN PAINLEVÉ
 
     


      Jean Painlevé (1902 - 1989) fue el primer cineasta de formación científica que intentó enlazar arte e investigación, cine y ciencia, proponiendo modernas formas de expresión para la investigación de la Ciencia, haciéndola más accesible para el espectador medio. Esto último le fue reprochado en sus comienzos, cuando sus contemporáneos consideraban sus primeros cortos de "distracción para gentes ignorantes". No obstante estas primeras críticas, Painlevé siempre siguió su propio camino, pues fue desde muy joven un vocacional,  un auténtico creador que llegaba a fabricarse sus propios artilugios técnicos para, por ejemplo, poder filmar debajo del agua. De manera que su labor no tardaría en erigirse y ser distinguida como una de las muestras de mayor calidad de lo que ahora se conoce como divulgación científica, siempre hablando en su apartado cinematográfico.



     Jean Painlevé era hijo del prestigioso político y matemático Paul Painlevé. Estudió Medicina, Física y Geología. Entre 1925 y 1982 realizó más de 200 películas, la mayoría dedicadas a la fauna marina. Al comienzo mudas, pronto sonorizadas con textos didácticos dentro de un estilo muy vanguardista y siempre de fuerte carga poética, realzadas por música de jazz o sinfónica.
     Una influencia importante en su vida la constituyeron los padres de su pareja sentimental, Geneviève (Ginette) Hamon, que vivían de acuerdo a ideales y principios anarquistas. Siempre estuvo bien relacionado con las vanguardias artísticas de su época -en especial con el emergente Surrealismo- y, por citar algunos nombres, fue amigo de Desnos, Eisenstein, Artaud, Jean Vigo o  Luis Buñuel... Como curiosidad, añadir que colaboró con éste último en la escena de la mano aprisionada por la puerta de Un perro andaluz, por lo que fue nombrado "Jefe manipulador de hormigas". La verdad es que, bromas aparte, todo reconocimiento es poco para este grande entre los grandes.






   
 
      Painlevé habitualmente filmaba invertebrados marinos, sobre todo moluscos y crustáceos, pero también lo hizo con mamíferos (su célebre Le vampire, de 1945, referida al murciélago y quizá su más conocida película, o un breve reportaje sobre una operación a un perro), y hasta se aproximó en al menos una oportunidad al mundo de los insectos, que es lo que más nos interesa. Se trata de un corto de 25 minutos rodado en blanco y negro en 1947 sobre larvas y adultos carnívoros del escarabajo Dytiscus (Coleoptera; Dytiscidae) centrado en la labor depredadora de esta voraz especie animal.
   
     Adjunto un comentario de Hélène Hazera ("Positif", 1990) :
   
     Assassins d'eau douce marca el regreso de Jean Painlevé al cine después de su actuación al frente del Centre National du Cinéma (CNC) tras la Liberación. En los estanques de los alrededores de París, todo tipo de insectos acuáticos y larvas se devoran los unos a los otros. Mandíbulas trituradoras, bombas que inyectan en la presa un líquido digestivo que ellas reabsorben, picos succionadores, etc. Lo insoportable de estas escenas de carnicería mostrada de parte a parte es acentuada por la música de Duke Ellington y de Jimmie Lunceford. La película es una de las más largas realizadas por Jean Painlevé... En uno de los pocos artículos escritos después de la guerra sobre el cine de Painlevé, el historiador André Bazin cuenta que incluso en los cineclubs resultó abucheada.


Dos instantáneas de "Assassins d'eau douce" (1947)
   
   
      Asímismo, un usuario de IMDb, uno de esos escasos privilegiados que han llegado a ver el corto (y entre los que aún no me cuento), también ofrece su opinión sobre la película:
   
     En un estanque de agua dulce, se trata de "comer o ser comido". Una larva de libélula se come un mosquito. Una larva de escarabajo acuático se come una larva de caballito del diablo. Un escarabajo se come a su propia larva. 
     De cerca, podemos ver el aparato de alimentación de una larva de caballito del diablo, con un gancho retráctil debajo de las mandíbulas. Algunas criaturas muerden y mastican, otras chupan. Una larva de escarabajo acuático se aferra a su presa. Después le inyecta un veneno que convierte las entrañas de su víctima en una sopa y por último la succiona hasta dejarla seca. Vemos a otro escarabajo devorar una larva de caballito del diablo y luego a otra larva de su especie. Algunos tienen ingeniosas formas de camuflaje, como el escorpión acuático, y respiran del aire mientras cazan debajo del agua. Luego ocultará la larva de un tricóptero en los detritus del fondo para comérsela más tarde.

      Bueno, desde hace unos pocos días (11/09/13) he conseguido sacarme la sangrienta espina tras contemplar esta exquisitez de 24 minutos que seduce desde el mismo diseño de sus títulos de crédito. Todo el texto precedente -así como cualquiera de sus expectativas en positivo- queda más que confirmado. Ahora puedo asegurar que se trata de un documento científico de extraordinario valor donde lo didáctico nunca está reñido con lo ameno e incluso divertido (fondo a ritmo de jazz).



                                 Saltamontes fotografiado por Painlevé (1930)





8/10/10

LOS MAGOS DE LA IMAGEN






      En este apartado se dan cita los cortometrajes de los primeros creadores de la Historia del Cine. Los que hicieron de puente entre aquellos pioneros que experimentaban con artilugios ópticos como el praxinoscopio, exhibiendo sus películas en barracas de feria y los que, no muchos años después, las comercializarían hasta hacer del cine la gran industria que sigue siendo en la actualidad. Aquellos seres cargados de ideas extraordinarias cuyo único objetivo era entretener a su ya invisible público con toda esa ininterrumpida serie de trucos de supuesta magia que le iba presentando,  hasta hacerle creer que ocurría tal y como se plasmaba en la pantalla. Por tan imaginativo esfuerzo, bien merecen el sobrenombre de magos del cine, arte que ensalzaron por vez primera a la categoría de espectáculo.

      Como es costumbre en el blog, se presentan sólo aquellos cortos que guardan relación con el mundo de la Entomología. Por esta razón, al enfrentarse el genio inventivo de personalidades como las de Méliès o Chomón con el universo ya de por sí fantástico de los insectos, el resultado no puede más que representar un puro y barroco ejercicio de, aunque hoy ingenuas, imperecederas maravillas visuales.


LA PEINE DU TALION (1906)
http://www.imdb.com/title/tt0171610

Cortometraje francés dirigido por Gaston Velle, especialista en cine fantástico, para los hermanos Pathé. A partir de 1904, la famosa productora había introducido en sus trabajos una nueva técnica de coloreado por medio de plantillas, un procedimiento similar al de la serigrafía que también sería utilizado para esta película.
En EE UU recibió el título de "Tit-for-Tat" y su duración apenas sobrepasa los cuatro minutos.

Debajo de un cartel anunciador, dos imágenes de la película y, más abajo, el vídeo de la misma:























































8/9/10

DE BUÑUEL A SAURA: LA CAZA (1966)




   
      Si en el contexto internacional los años sesenta del pasado siglo fueron testigos del nacimiento de nuevas y más abiertas formas de expresión social, en el campo de las artes es donde se hicieron más patentes estos cambios de representación. El cine fue uno de los ámbitos más influenciados por las corrientes de modernización y hasta de vanguardismo. Así, sólo en Europa el muestrario de nuevas cinematografías englobaría al Free Cinema británico; la Nouvelle Vague francesa; la Nova Vlná checa o el Neuer Deutscher Film alemán, por citar las más reseñadas.
 
       Años sesenta en lo que ridículamente alguien dio en llamar el país de la piel de toro. Las cartillas de racionamiento, al menos oficialmente, pasan a ser un infausto recuerdo. La España de sótano y de sotana se esfuerza en obtener algún reconocimiento internacional explotando la reciente visita del entonces Presidente de los EE UU, Eisenhower, con el consiguiente espaldarazo al régimen franquista que aquello significó.

      En referencia al anquilosado sector del cine español, lo más significativo fue la promulgación de la nueva Ley de Cinematografía (1963) auspiciada por José Mª García Escudero, hecho éste que no eliminó la censura pero sí estableció una nueva normativa que, aunque tímidamente, ayudaría a liberalizar dicha industria. Con todo, la mayor aportación fue que ayudó a la producción del cine nacional y, sobre todo, favoreció la apertura de nuevos mercados. Al crearse la categoría de "interés especial", se facilitó la entrada de una nueva generación de jóvenes realizadores dispuestos a abrirse camino entre las telarañas y el olor a incienso y naftalina amasados durante esas dos largas décadas de posguerra. De esta forma, entre 1962 y 1967 debutan hasta 46 directores. Un grupo heterogéneo y con títulos de desigual calidad e interés.

       Por entonces, en España y de la recién creada Escuela Oficial de Cinematografía (E.O.C.) surgiría un grupo de nombres hoy bien reconocibles y con intenciones creativas similares a las de sus compañeros del viejo continente y que pasaría a ser conocido como Nuevo Cine Español. Estaría integrada por una larga lista de nombres como, entre otros: Picazo, Regueiro, Camus, Martín Patino, Summers, Paulino Fons o el mismo Carlos Saura.

      Es precisamente de este último realizador -quien mejor podría personificar esta ruptura con la tradición- y de su película quizá más valorada en la actualidad, La caza, de la que se ocupa la siguiente entrada.



   

      Sería difícil encontrar otro título con un elenco técnico y artístico tan importante en la cinematografía hispana de la segunda mitad del siglo XX. Comenzando por su productor, Elías Querejeta, junto a Pere Portabella en Cataluña, el más significativo y empeñado en dotar de aire fresco a la ya referida etapa del cine español. El encuentro Saura-Querejeta fue de vital importancia tanto por mantener ambos una estrecha y fructífera colaboración posterior como por el establecimiento de una  manera de entender el lenguaje fílmico   a través de la fuerte personalidad del productor vasco, quien dotaba a cada una de sus películas de muy característico sello. Querejeta pone a disposición de Saura a todo su equipo técnico, desde su operador, Luis Cuadrado -secundado por Teo Escamilla-, hasta llegar a Pablo G. del Amo en las labores finales de montaje. O, lo que es lo mismo, ya entonces o poco después, los mejores especialistas del país. La subyugante y ajustada música correría a cargo del prestigioso Luis de Pablo. Si a lo citado añadimos que el  apartado protagonista se sustentaba en actores de la talla de Ismael Merlo, Jose Mª Prada, Alfredo Mayo y de un jovencísimo Emilio Gutiérrez Caba, apenas resta ya por decir. Lo dicho, una de esas escasísimas confluencias de maestrías y quizá la más relevante del cine español.

   

                                  Querejeta y Saura durante el rodaje de La caza (1965)


   

     A la sombra de su maestro y paisano Luis Buñuel, el director conquense realizaría con La caza la película entomológica por definición. Saura declaraba que pretendía con ella "...un intento de ver unos personajes a través de un microscopio; un intento de disección de personajes, de objetos y de situaciones..."
¿No recuerdan estas palabras al mayor e irrealizable proyecto buñueliano de rodar una película en la que sus protagonistas tuvieran las características de diversos insectos?




                      Sección fotográfica...

                          El descubrimiento de un conejo apestado, preludio de la tragedia:
                          hormigas de la especie Messor barbarus infestando el cadáver.





                         Antes de la sesión de tiro, Luis (Jose Mª Prada) recita al poeta
                         portando una oruga de Sphingidae (Lepidoptera).




Acto seguido, Luis captura un Blaps sp. (Coleoptera Tenebrionidae) que va a serle útil tanto para afinar la puntería como para desahogar alguna frustración. Esta secuencia es un buen preludio de la tragedia que se avecina.

La serie de la sesión de tiro al escarabajo:












21/8/10

LOS INSECTOS EN BUÑUEL



      "Me gusta la observación de los animales, sobre todo me apasiona la de los insectos, observar sus costumbres. Allí está todo Shakespeare y Sade".

       "Lo que más me ha gustado, me sigue gustando y me sigue pareciendo un misterio extraordinario son los insectos. Puedo ver una mosca durante no sé cuánto tiempo. Y lo que es un escarabajo, me pasaría horas mirándole. No lo entiendo. Para mí es el misterio de la vida. Lo incomprensible. Lo que está más allá".

      "Empecé leyendo los maravillosos libros de Fabre. He adorado sus "Recuerdos entomológicos", por la pasión de la observación, por el amor sin límites al ser vivo. Durante mucho tiempo dije que solamente me llevaría ese libro a una isla desierta".

      Estos son algunos breves comentarios del genio de Calanda incluídos en su libro de memorias "Mi último suspiro" (Plaza & Janés, 1982) del que aprovecho su última frase, pues vendría a colación, para ahondar en el mismo hecho de los pocos libros imprescindibles para mí, como éste de la autobiografía de Buñuel, una verdadera maravilla, por mucho que se haya dicho de él que contiene determinadas medio verdades o descaradas mentiras dado el amor a ficcionar la realidad del realizador aragonés.

      Como recuerda su biógrafo, Agustín Sánchez Vidal, refiriéndose al interés entomológico de Buñuel: "...Es fácil entender lo que supondría la lectura de Fabre, gracias a la edición en cinco tomos que llevó a cabo Espasa Calpe en 1920. Le fascinó hasta el punto de abandonar su carrera de Ingeniero Agrónomo y decidirse a estudiar Ciencias Naturales. Para ello no tenía más que cruzar el canalillo que bordeaba la Residencia de Estudiantes y acceder al Museo de Historia Natural que se alzaba al lado, donde se ponía bajo la tutela del entomólogo Ignacio Bolivar, con el que compartiría el exilio mexicano, y que se había convertido en un reputado especialista en ortópteros tras publicar en 1900 un exhaustivo catálogo de la Península Ibérica".

      Por todo ello, no es de extrañar que Buñuel dijera, por ejemplo, que había estudiado al protagonista de "Él" "...como a un insecto, como si de un mosquito anófeles se tratara".

      Y aquí un trasvase de pasión a pasión, con algunas referencias visuales y entomológicas de su cine:




         Acherontia atropos (Lepidoptera) en "Un perro andaluz / Un chien andalou" (1929)


      Las famosas hormigas que pululan por la mano del actor Pierre Batcheff en "Un perro andaluz" habían sido transportadas desde España al rodaje francés.
      Fue el mismo Buñuel quien las solicitó, "...porque las francesas eran tontas y no servían" debido tanto a su considerable tamaño: "...Yo conocía la Sierra de Guadarrama, donde había unas hormigas de cabeza roja, muy gordas, que saldrían muy bien en un primer plano..." como también a su fortaleza, capaz de soportar bien el largo viaje: "...se lo pedí a un amigo, Maynard, y éste las encargó a Velo, quien me las envió a París en un pedazo de tronco podrido y dentro de una lata".
         Carlos Velo (1) era por entonces un joven estudiante de Biología, apasionado por la Entomología. La versión que ofrece Velo del episodio difiere a medias de la de Buñuel: "Coincidí en el laboratorio del Museo de Ciencias Naturales con Maynard, profesor de Histología, quien sabiendo que mi especialidad eran los insectos sociales, me pidió: "Tengo un compromiso muy grande, pues debo mandar unas hormigas vivas a París" "Pero, ¿qué hormigas?", le pregunté. "La hormiga roja del Guadarrama, la Formica rufa". "Bueno ¡qué tontería! -contesté- en las Landas francesas está la Formica rufa; también en los alrededores de París, en el mismo Bois de Boulogne...". "No, no, es que las pide Luis Buñuel...". Esas hormigas fueron recogidas por mí en la Sierra de Guadarrama y metidas de una forma especial en un saco para que se conservasen húmedas en las mismas hojas de los pinos y luego entregadas a Maynard, quien se las envió a Buñuel. Yo no sabía ni para qué eran... Cuando conocí en persona a Buñuel y se lo conté, le hizo una gracia enorme".
      Aunque Buñuel admitía no conocer ningún entomólogo en Francia por entonces, el trabajo con las hormigas en el set corrió a cargo de Jean Painlevé, (2) convertido por el realizador en "Jefe manipulador de hormigas".
   

                              Hormigas (¿Formica rufa? : Hymenoptera) en "Un chien andalou" (1929)

(1) Carlos Velo (1909 - 1988), cineasta español, biólogo de formación, conoció a Buñuel en la presentación madrileña de La edad de oro. Desde entonces, sus trayectorias siguieron caminos tan sinuosos como paralelos.

(2) Jean Painlevé (1902 - 1989). Natural de Francia. También biólogo de formación, está considerado un pionero y renovador del cine científico, que acercó al gran público, y del documental como cine de vanguardia.



Escena final de "Un perro andaluz" (1929) y confusa presencia de saltamontes, libélulas y otros insectos sobre y junto a la pareja protagonista enterrada en la arena de la playa.








Blaps sp. (Coleoptera, Tenebrionidae) en "La edad de oro / L'Âge d'Or" (1930)





        Abejas (Hymenoptera) sobre un burro moribundo en "Las Hurdes / Tierra sin pan" (1933)




                                Saltamontes (Orthoptera) en "Susana (Demonio y carne)" (1950)




Preparando un ejemplar de Attacus atlas (Lepidoptera) en "Abismos de pasión" (1953)





Larvas de hormiga león (Neuroptera, Myrmeleontidae) en la mano del protagonista de "Robinson Crusoe (Las aventuras de Robinson Crusoe)" (1954)


Saltamontes (Orthoptera) en la secuencia final de "Ensayo de un crimen / La vida criminal de Archibaldo de la Cruz" (1955)



Vanessa atalanta (Lepidoptera) en un momento de "Diario de una camarera" (Le journal d'une femme de chambre, 1964)



              Grillo (Orthoptera) paseando la mano del estilita en  "Simón del desierto" (1965)




Cucarachas (Blattodea) cayendo sobre el teclado de un piano en "El discreto encanto de la burguesía" (Le charme discret de la bourgeoisie, 1972)













13/6/10

ENTOMOIMÁGENES


      

      Bajo este infantil juego de palabras, se irán presentando fotos de personajes relacionados con el mundo del cine en compañía de algún insecto. Que no todo van a ser mamíferos u osos de peluche... 

      De pega, un insecto puede ser muy curioso y decorativo pero, al natural, cualquier insecto es ya la curiosidad en estado puro y un contacto casi extraterrestre para la razón y los sentidos. 




ENTOMOIMAGEN - 1

Entomoimagen doble. Brando era, aparte de un gran actor, una persona muy sensible. Por eso llegó el momento en que parecía amar más a los animales que a las personas. 



     




          Marlon Brando en dos descansos del rodaje de Apocalypse Now (Francis F. Coppola, 1979). En la imagen superior con un ejemplar de escarabajo Scarabaeidae sobre la cabeza y en la de debajo, con una libélula.






















               
                                             

28/3/10

INTRODUCCIÓN A LADISLAW STAREWICZ




      Si Georges Méliès fue el iniciador del género fantástico con personajes reales en la historia del cine, el cineasta soviético Wladislaw Starewicz (1882-1965) es, por merecimientos propios, el primer auténtico mago en lo referente al cine de animación. Las muy imaginativas creaciones animadas que realizó, lo convierten en el indiscutible fundador de dicho género y en precursor del llamado Stop motion. Un auténtico pionero.

      A excepción de  Le roman de Renard (El cuento del zorro, 1930), con poco más de una hora, las 37 obras restantes de su producción son cortometrajes y abarcan desde 1910 a 1958. Sus primeros trabajos los realizó con insectos disecados articulados con goma y en ellos aunaba, por un lado, su inicial interés por el estudio entomológico (era uno de los directores del Museo de Historia Natural de Lovno) con las hasta entonces inexistentes técnicas tomando como base a figurines animados y, fruto de esta fusión, acabó por recrear un mundo de imaginería fantástica hasta entonces desconocido. En él, los insectos adoptan características humanas y también reproducen sus, muchas veces, tan absurdas como jocosas relaciones y costumbres.

      Estas dos muestras de You Tube pueden ser la mejor prueba de ello:




LA VENGANZA DEL CÁMARA DE CINE (Película completa)







LA NAVIDAD DE LOS INSECTOS (Cortometraje completo)